¿Sabía que cada vez que cumple un año más de vida es más frecuente que se replantee sus metas profesionales y personales? Al cumplir 40 años no es el fin para desarrollar su carrera profesional. Actualmente, un motivo de cambio para profesionales latinos es iniciar un doctorado después de los 40, y esto no significa una extravagancia, sino una decisión valiente,
sintonizada con un nuevo propósito acompañado de la necesidad de desarrollo continuo.
Algunos datos ofrecidos por la UNESCO, señalan que la cantidad de adultos en edades mayores a 35 años que toman la decisión de iniciar programas de educación superior, se ha incrementado en un 24% en la última década. Esto lo han hecho posible los programas en línea y las universidades que ofrecen modelos flexibles que han facilitado lo que antes se veía imposible como estudiar un doctorado sin renunciar a la vida laboral o familiar.
Cuando las personas llegan a los 40 años, tienen frente a frente muchas interrogantes sobre el sentido de la vida. ¿Será esto lo que quiero hacer? ¿Tengo tiempo para reinventarme? ¿Es tarde para estudiar un doctorado? Suelen ser las preguntas más frecuentes.
La verdad es que no hay una edad perfecta para iniciar estudios de doctorado, por el contrario, tener más de 40 años puede tener la ventaja de tener más motivación reflexiva, experiencia y claridad significativa. Como señaló el médico psiquiatra y filósofo Carl Jung. “La vida realmente comienza a los cuarenta. Hasta entonces, solo se está haciendo investigación”
Hay reportes de muchas universidades que evidencian el aumento que se ha venido manteniendo de postulantes mayores a 40 años. Por ejemplo, en
Atlantic International University,
se puede destacar que un 38% de los estudiantes de los programas de posgrado tienen más de 35 años, en su mayoría trabajando a tiempo completo y con responsabilidades familiares.
La objeción recurrente de los futuros estudiantes es no tener el tiempo suficiente para estudiar; pero un doctorado en línea no tiene la exigencia de horarios, por el contrario, da la oportunidad de diseñar un plan de estudios a su conveniencia con adaptación del programa a cada persona. La vida no se paraliza en ningún momento; Así que se convierte en una gran oportunidad para enriquecerla.
Usted descubrirá durante el proceso doctoral un verdadero cambio, en el cual experimentará la transformación personal más allá del conocimiento académico. La elaboración de la tesis tendrá un impacto en la realidad interna, donde usted incluso se cuestionará las ideas, aprenderá a pensar con mucha precisión y profundizará en lo que realmente le gusta.
El doctorado es un camino por el que se transita entre desafíos y valiosas recompensas, aunque encontrándose con obstáculos, lo importante es que se fortalezca con aquellos triunfos que le impulsaron a llegar más lejos. Es un vaivén entre dificultades y progresos significativos. Son retos constantes y conquistas académicas que le reconfortan y enriquecen dentro del camino transitado.
En el transcurso del camino doctoral, usted tendrá como desafío la gestión del tiempo, combinando vida familiar, trabajo y estudio. Se encontrará con dudas de sus capacidades académicas, así como con herramientas y conceptos que aún no domina.
El consejo para que todo pueda funcionar de la mejor manera, es organizarse, haciendo bloques de estudio de 90 minutos, se recomienda utilizar la técnica de enfoque de Pomodoro para dividir su aprendizaje en intervalos de estudio y descanso, asimismo es indispensable unirse a redes de apoyo con otros estudiantes de doctorado, estás serán claves para su proceso.
La Universidad de Michigan señaló que los estudiantes mayores de 40 años tienen un 35% más de probabilidades de terminar la tesis, que los estudiantes menores de 30 años, por motivo de la motivación propia, enfoque y su disciplina.
Caso de éxito
Uno de los ejemplos perfectos es el caso del Dr. Daniel Christopher Andreae, quien pudo completar su Doctorado en Neurociencia, después de una excelente trayectoria profesional en educación y salud mental. Este caso sin duda nos demuestra como un propósito de vida puede tener un impacto en cualquier área tanto académica como social.
“Completar mi doctorado en AIU fue una experiencia transformadora, gracias a su filosofía de aprender de forma creativa y con enfoque personalizado. El apoyo de mi asesor, Edward Lambert, fue clave para lograr una integración de desarrollo personal y rigor académico” alegó Cristopher en una entrevista realizada por Atlantic International University
Asimismo, luego de obtener el título, el Dr. Andreae siguió su carrera como mentor y profesor universitario, además de consultor global, en donde actualmente imparte más de 45 cursos en diversas universidades. Él aprovechó y combinó la investigación a nivel de docencia con el liderazgo para causas sociales como lo son la educación comunitaria y el Alzheimer.
Al terminar el doctorado, aunque tenga 40 años, no significa que es un cierre; es más bien un portal, desde donde las personas redireccionan sus carreras profesionales hacia la docencia universitaria, a la investigación o a la consultoría. Además, hacen muchas iniciativas propias que pueden dejar huella en la sociedad.
¿Después de graduarse que sigue?
No pierda el contacto con su comunidad académica
Tenga participación constante en seminarios y conferencias
Publique su tesis en plataformas de libre acceso al conocimiento y a la investigación.
Comparta contenido sobre su investigación en las redes sociales
Un ejemplo de inspiración real es
Cibele Pinto, Ph.D.
de origen brasileña, después de los 40 años empezó su doctorado en Pharmacology and Toxicology en la University of Kansas.
“En lugar de abandonar mi proyecto, me desafiaron a ser curiosa. Esos dos años me abrieron a un nuevo mundo que cambió mi vida y mi forma de pensar.” Actualmente, es la líder de investigaciones globales en Otsuka Pharmaceuticals y también ha sido asesora de muchas mujeres latinas en STEM.
Al terminar el doctorado, no es el fin de la vida académica, es el inicio de una nueva fase en la que su red de contactos se puede convertir en un capital profesional e intelectual; porque el error común entre los recién graduados, es aislarse del ecosistema educativo al finalizar la tesis.
Por consiguiente, es importante mantenerse conectado, una red académica activa le facilita estar al día con las nuevas investigaciones, dar colaboración en las publicaciones o proyectos de integración interdisciplinarios, participar en conferencias internacionales, fortalecimiento del perfil como experto en el campo donde se desenvuelve, oportunidades laborales en centros de investigación y universidades.
Es fundamental mantener viva la vinculación con la universidad, a través de participaciones en seminarios, asesorías o publicaciones. En su mayoría, las instituciones le dan especial valor al rol de sus alumnos como portavoces del programa. A continuación le ofrecemos prácticas que le ayudarán a mantenerse en contacto con su red.
Maneje activamente plataformas académicas
Puede hacer el uso de plataformas como perfiles en ResearchGate, Academia.edu o Google Scholar, por esta vía puede compartir su tesis y hacer publicaciones de nuevos artículos, así como también comentar otras investigaciones y ser citado.
Tenga presente el poder de LinkedIn como red
Optimice su perfil académico y destaque su título doctoral, agregando el campo de especialización. También es valioso unirse a grupos temáticos generando contenido relacionado con el tema de su investigación.
Conviértase en un asesor o mentor de valor
La asesoría a nuevos estudiantes doctorales, le fortalece su reputación y renovación con el vínculo con la comunidad académica, donde puede transmitir su experiencia y darse cuenta sobre
el valor invisible de un doctorado.
Adopte el hábito de asistir a congresos
Una forma excelente de mantenerse actualizado sin dejar su actividad laboral y eliminar barreras geográficas, son las conferencias online.
Un dato resaltante lo señala un estudio de Nature Careers, el 58% de los doctores que mantienen su participación en redes académicas hacen publicaciones con mayor frecuencia y el 41% tiene acceso más rápido a nuevos roles en sus vidas profesionales.
“Después de mi doctorado, me aseguré de colaborar con al menos un artículo al año y participar en foros virtuales de mi área. Eso me mantuvo visible y me abrió puertas que nunca imaginé.”- Expresó el Dr. Enrique Morales, 52 años, doctor en Políticas Públicas
Lo importante es que no olvide que un doctorado no tiene su fin con la investidura académica, el valor real es la proyección que emana cuando comparte, cultiva, amplifica el conocimiento y contribuye con el crecimiento de otras personas.
La reflexión es darle el tiempo a lo importante sin detenerse a pensar que no se tiene el tiempo. Según el pensamiento de Séneca: “Mientras perdemos el tiempo dudando y posponiendo, la vida sigue su curso.”
Así que si usted está pensando iniciar un doctorado, no pierda tiempo esperando el momento ideal, porque quizás el propósito que busca, no se encuentra, se construye. Un doctorado puede ser la oportunidad de oro para conseguir la herramienta perfecta que le permitirá conseguir la transformación que necesita y su mapa de vida.
Emprender un doctorado, además de profundizar su comprensión en un área específica, le posiciona como un generador de ideas, un agente de cambio y un referente en su campo de especialización. Adquiere conocimientos avanzados con pensamiento crítico y creativo en la construcción de preguntas y respuestas. Es un sendero que desafía el pensamiento convencional y que forma líderes con la capacidad de enseñar, inspirar e innovar.
Si tiene pasión por el conocimiento y explorar lo desconocido, no se centre en su edad, es hora de aportar al mundo algo valioso como la construcción de una obra intelectual que marque una huella significativa.